Un nuevo año es ilusión y esperanza, aunque todo proceso de cambio implica un sentimiento de pérdida. En este periodo que esta por finalizar, la mayoría piensa de forma retrospectiva sobre su actuación y se hacen preguntas acerca de la calidad de sus actos. La felicidad preempaquetada, las sonrisas forzadas y las felicitaciones por un año entrante que juramos sin argumento reinan nuestros días; pero recomiendo algo: haz que todas tus mañanas sean brillantes, llénate de optimismo, piensa que todo saldrá bien, no precipites los acontecimientos, no tomes decisiones apresuradas y date tiempo para pensar. Que nada, ni nadie controle tu vida; no importa la persona, la fecha o el lugar, DISFRUTA, al fin y al cabo la muerte esta tan segura de su victoria que te da toda una vida de ventaja, no lo desaproveches.
Una felicitación, un abeto, mazapán, una luz parpadeante, champán, un vestido negro, doce uvas, un villancico, una corbata, marisco, un anillo de oro, un tanga rojo. ¿Por qué? ¿Somos simples marionetas del destino? No dejes que planeen tu vida y no olvides que tu decides donde empieza tu año y donde acaba. Un beso, un caramelo, un libro, una reconciliación, un cumpleaños, un mensaje, un premio, un abrazo, dos palabras, una mirada, que tus mejores momentos sean los condicionantes para decidir donde comienza a aumentar tu felicidad.









