Thanks for your visits
martes, 21 de junio de 2011
"El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo."
El orden de los factores, sí altera el producto. Comencemos por un campo amplio; si mi niñez no hubiera sido como fue, ahora no sería ni me comportaría como lo hago. Cada paso, por pequeño sea, conforma lo que al final de nuestra batalla llamamos vida. Y es que cada uno de nosotros y nuestras actuaciones es un eslabón que conforma el inmenso y caótico mundo que nos rodea. ¿Somos insignificantes? Casi 7.000 millones de personas habitan actualmente en el grandioso planeta Tierra y cada una de ellas es imprescindible para el perfecto funcionamiento de él. Una sonrisa, un NO, un guiño, un suspiro, una mirada, un silbido... cada gesto por si mismo, cambia el parecer, el sentir de otra persona. Y es que nos creemos que somos valorados e influimos solo en un pequeño grupo de personas de nuestro entorno pero, ¿nos equivocamos? Deberíamos valorarnos más, y simplemente pensar en que nuestra existencia o inexistencia es primordial. Influimos en cada instante de la vida de personas que están a millones de kilómetros o a milimétricos pasos sin ni siquiera saberlo. ¿Podemos controlar nuestros actos para no perjudicar a nadie? La negativa a esta pregunta se basa en que por mucho que intentemos ser agradables, mejores, invencibles o perfectos, nunca conseguiremos ser tan poderosos como para decidir solo sobre nuestra vida porque indirectamente SIEMPRE seremos "culpables" de las alegrías o desgracias de otras.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)

No hay comentarios:
Publicar un comentario