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lunes, 27 de junio de 2011

Recuerdos, que me transportan a un pasado muy presente.

Un perfume, un juego, una canción, un olor, un color, un gesto, un deja vu, una prenda, un lápiz, una textura, un sonido, una tela, un sentimiento, una melodía, una forma, un tejido, una hoja, un lugar, una voz, una fotografía, una fecha, un sabor, un número, una risa, un sueño, un teléfono...


Siempre hay un recuerdo que identifica a una persona determinada. No solo nuestros sentidos, en conjunto, son los dueños de la percepción. Si en este momento nos quedáramos sin vista, seríamos capaces de reconocer a una persona por su olor, su voz, la textura de su piel, la forma de sus manos, el modo en que te toca o la temperatura de su aliento. Tendemos a relacionar todo lo que interceptamos para poder reconocer lo que nos rodea. Somos inseguros, necesitamos algo mas que una imagen e ideamos un esquema mental de cada individuo que pasa por nuestra vida. Cada instante que transcurre, un cuadro en blanco se rellena, y descubrimos algo nuevo que procesamos y clasificamos en nuestro pensamiento. 


La fragilidad de los copos de nieve es evidente así como la resistente y enorme bola que pueden formar cuando se unen, así son los recuerdos, una sólida porción indisoluble de nuestra vida.


                   
                         RECORDAR ES VIVIR, VIVIR DE LOS RECUERDOS ES MORIR. 

martes, 21 de junio de 2011

"El aleteo de las alas de una mariposa se puede sentir al otro lado del mundo."

El orden de los factores, sí altera el producto. Comencemos por un campo amplio; si mi niñez no hubiera sido como fue, ahora no sería ni me comportaría como lo hago. Cada paso, por pequeño sea, conforma lo que al final de nuestra batalla llamamos vida. Y es que cada uno de nosotros y nuestras actuaciones es un eslabón que conforma el inmenso y caótico mundo que nos rodea. ¿Somos insignificantes? Casi 7.000 millones de personas habitan actualmente en el grandioso planeta Tierra y cada una de ellas es imprescindible para el perfecto funcionamiento de él. Una sonrisa, un NO, un guiño, un suspiro, una mirada, un silbido... cada gesto por si mismo, cambia el parecer, el sentir de otra persona. Y es que nos creemos que somos valorados e influimos solo en un pequeño grupo de personas de nuestro entorno pero, ¿nos equivocamos? Deberíamos valorarnos más, y simplemente pensar en que nuestra existencia o inexistencia es primordial. Influimos en cada instante de la vida de personas que están a millones de kilómetros o a milimétricos pasos sin ni siquiera saberlo. ¿Podemos controlar nuestros actos para no perjudicar a nadie? La negativa a esta pregunta se basa en que por mucho que intentemos ser agradables, mejores, invencibles o perfectos, nunca conseguiremos ser tan poderosos como para decidir solo sobre nuestra vida porque indirectamente SIEMPRE seremos "culpables" de las alegrías o desgracias de otras. 

domingo, 12 de junio de 2011

En el cajón de la memoria, guardo trocitos de la historia.

Enamorarse, reírse tan fuerte que te duela la mandíbula, una ducha caliente, una mirada especial, recibir un mensaje, encender la radio justo en tu canción favorita, el perfume de la ropa tendida al sol, caminar descalzo por la playa, el chocolate, una llamada de alguien lejano, una larga conversación, reírse de uno mismo, una llamada a media noche que dure horas, correr debajo de una lluvia de verano, que alguien te llame bonita, un amigo, escuchar algo bonito sobre ti, un lametón de tu perro, que alguien juegue con tu pelo, tener un sueño precioso, una taza de chocolate caliente, un viaje con amigos, envolver un regalo, beber un vaso de leche antes de dormir, ganar una apuesta, hacer una tarta, cogerte con alguien de la mano, regalar algo que deseaban de verdad, ver amanecer, levantarse temprano y aprovechar la mañana, calentarse los pies después de un frío día, enterarte que ponen una gran película justo la noche que tienes libre, un peluche, terminar un puzzle, la sensación después de un examen bien hecho, una coca-cola que se convierte en cinco, salir de casa descontenta y que te digan lo guapa que vas, enterarte que alguien esta interesado en ti y empezar a prestarle atención...


¿Por qué será que muchos de nosotros actuamos como si las cosas simples de la vida estuviesen garantizadas? ¿Es porque estamos tan obsesionados por el dinero y las cosas divertidas que no apreciamos las pequeñas?


Esta vida me ha enseñado que con el paso del tiempo, las cosas pequeñas son las mas importantes de la vida. No lo digo yo, lo dice mi experiencia. A lo largo de tu vida disfrutarás de grandes momentos, pero en realidad son los pequeños, las tonterías, las chorradas y las diminutas cosas las que hacen de tu vida algo. La vida está llena de pequeñas grandes cosas que provocan bienestar y desatan escurridizos instantes de felicidad. Lo que nos pasa, por insignificante que sea, sirve para valorar mas las cosas, para crecer por dentro...


domingo, 5 de junio de 2011

No pierdas el sur.

Todo el mundo piensa que el cerebro se divide en derecho o izquierdo, pero es mentira. Se divide en norte y sur. 
Tu parte norte te lleva al trabajo todos los días, pero es tu parte sur la que dice: "Oye, ¿nos tomamos una caña después?" 
A tu parte sur le encanta cambiar de planes y tiene debilidad por los karaokes. Y a la pregunta: "¿Nos vamos de finde?" es tu parte sur la que responde: "Claro que sí". 
Así es, todos tenemos un poco de Norte y un poco de Sur. Y es que...


                                 
                                  TODOS NECESITAMOS UN POCO DE SUR, PARA PODER VER EL NORTE.

Mi Generación

La de los que estamos currando o estudiando en algo que nuestros padres ni podían soñar, la de los que vemos que el piso de nuestros abuelos ahora vale 20 o 30 veces mas, la de los que estaremos pagando nuestra casa unos 50 años.
Nosotros no estuvimos en la Guerra Civil, ni en mayo de 1968, ni corrimos delante de los grises, no votamos la Constitución y nuestra memoria histórica comienza con las Olimpiadas'92. Por no vivir la Transición se nos dice que no tenemos ideales, pero sabemos de política mas que nuestros padres y de lo que sabrán nuestros hermanos pequeños, hijos o nietos.


La última generación que jugamos en la calle a las chapas, la peonza, las canicas, la comba, la goma, los tazos o el rescate. La primera generación que hemos experimentado los videojuegos, los parques de atracciones o los dibujos en color. Los Reyes Magos no siempre nos traían lo que pedíamos, pero oíamos que lo hemos tenido todo, a pesar de que los que vinieron después de nosotros si lo tienen realmente y nadie se lo dice.
Se nos ha etiquetado de la Generación X, tuvimos que tragarnos series como "Sensación de vivir", "Padres forzosos", "El príncipe de bel-air", "Salvados por la campana", "Cosas de casa", "Los problemas crecen", "Los vigilantes de la playa" "Farmacia de guardia" o "Punky Brewster"; que te gustaron en su momento (vuelvelas a ver, veras que chasco). Lloramos con la madre de Marco y con la Señorita Rottenmayer.


Somos una generación que hemos visto a Maradona hacer campaña contra la droga, que durante un tiempo tuvimos el baloncesto como el primero de los deportes. 
Hemos vestido vaqueros de campana, de pitillo, de pata de elefante y con la costura torcida. Nuestro primer chandal era azul marino con franjas blancas en la manga y nuestras primeras zapatillas de marca las tuvimos pasados los 10 años.
Entramos al colegio cuando el 1 de noviembre era el día de Todos los Santos y no Halloween, cuando todavía se podía repetir curso y fuimos los pioneros de la E.S.O.


Aprendimos a programar el vídeo, vimos los primeros móviles y creímos que internet sería un mundo libre. Somos la generación de Espinete, las pesetas, Superman y ET.
Comíamos Phosquitos, mantequilla con azúcar y Tigretones y probamos por primera vez el bollicao. Vimos "El coche fantástico", "Oliver y Benji" y perder siempre a España en los mundiales. Y nuestros artistas favoritos eran Laura Pausini, las Spice Girls y los Back Street Boys.

La última generación que vio a su padre llenar la baca del coche de maletas para irse de vacaciones. Viajábamos en coches sin cinturones de seguridad traseros, sin sillitas especiales, sin airbags.
Andábamos en bicicleta sin casco, ni protecciones en las rodillas. Los columpios eran de metal y cualquier herida se curaba con mercromina y unos puntos.
Íbamos a clase cargados de libros metidos en mochilas sin protecciones para los hombros ni ruedas. Comíamos dulces y bebíamos refrescos y no eramos obesos. Compartíamos nuestras bebidas y nunca nos pegábamos nada, solo los piojos. Y ligábamos jugando a beso, atrevimiento o verdad, la botella o al conejo de la suerte (no en un xat).
Eramos responsables de nuestras acciones y sus consecuencias, no había nadie para resolver eso. No nos protegía nuestro padre si quebrantábamos una ley, lo arreglaba con un guantazo o un zapatillazo.






Tuvimos LIBERTAD, FRACASO, RESPETO, ÉXITO Y RESPONSABILIDAD y aprendimos a crecer con todo ello. Tuvimos la suerte de crecer como niños antes de que "los de ahora" (sin respeto, ni educación), destrocen en mundo en el que vivimos.

viernes, 3 de junio de 2011

ELLOS

Los padres son los primeros y muchas veces los más grandes maestros que una persona llega a tener a lo largo de toda su vida. Nuestros padres nos presentan el mundo y nos enseñan cómo desenvolvernos en él. Por efecto o defecto, la mayor parte de nuestras acciones como adultos están teñidas de una u otra forma por la influencia de nuestros progenitores. Nadie nos enseña a ser padres ni a ser hijos. No recuerdo ni una sola hora dedicada al tema en los 18 años de educación formal que recibí, imagino que los encargados de diseñar los programas educativos deben considerar que hay asuntos más importantes que aprender a hacer familia. A golpes y tropezones, quizás aprendas a ser hijo cuando seas padre y puedas valorar todo lo que tus padres hicieron por ti y entonces te des cuenta de lo difícil y compleja de su tarea. Quizás si has permitido que la vida y el tiempo dejan una huella en ti, cuando seas abuelo aprendas a ser padre. Y desde una perspectiva que sólo la madurez y el rodaje dan, comprendas que algunas de las prioridades que gobernaron tu vida no eran en realidad tan importantes.
No importa lo grande que seas, lo importante, lo exitoso, lo independiente que te creas, con toda seguridad frente a papá y mamá te sientes como un pequeño necesitado de atención, apoyo, afecto, valorización y amor.  
Tus padres te dieron todo lo que tenía para darte, de la forma en que podían y sabían hacerlo. Ten por seguro que si hubieran podido hacer mas, lo habrían hecho. Atesoramos nuestros reclamos, quejas y demandas insatisfechas con más dedicación que la que le damos a valorar todo lo hermoso que nuestros padres nos dieron. Nos cuesta destetarnos y crecer emocionalmente, tanto como nos cuesta ser felices y sentirnos plenos. Y de seguro, si no has puesto a tu padre y a tu madre en tu corazón, sin ceguera ni idealizaciones sino que simplemente con agradecimiento y comprensión, no conseguirás ser feliz en la vida.
El colectivo de la humanidad se cansó de estar dormidos, necesitamos despertar. Escojamos hoy ser felices como una forma de honrar a quienes nos dieron la vida y propongámonos en nombre del amor ser libres y grandes para poder recrear nuestra historia sin necesidad de repetir nuevos patrones que ya no se ajustan a nuestras más altas opciones. 
Especialmente desde aquí, me gustaría mostrar mi agradecimiento hacia ELLOS, los pilares de mi vida. Nunca habría conseguido nada de lo que hoy tengo sin su ayuda y no sería capaz de concebir una vida sin su existencia. 
GRACIAS POR VUESTRO AMOR ALTRUISTA. 




jueves, 2 de junio de 2011

No me canso de momento, de tocarte sin las manos, de esconderme sin querer detrás de unos ojos cerrados.

No son claros, ni oscuros del todo. Son perfectamente redondos, como las puntas de dos clavos, y están abiertos sin tensión, sin la estridencia que arruga los párpados de quienes lloran o gritan su dolor. Sin embargo, estos dos ojos brillan con luz propia, la polvorienta luz de muchos días iguales, etapas largas que acaban por agotar el consuelo, saben hablar. Cuentan una historia pero no esperan adhesiones ni aplausos ni siquiera empatía. Son dos ojos humanos, simplemente. Nos miran porque esa es su función, como la de nuestros ojos mirarlos. 





Los ojos espías de almas buscan en los otros todo lo que su curiosidad les pide.  ¿Cómo hacemos que una mirada dure toda la vida si el sentir es inmediato? 
HACIÉNDOLO ETERNO EN NUESTRO RECUERDO. 

Nos creiamos que estabamos cuerdos. Nadie lo entiende es una locura, algo que brilla que dura y dura.

Nos conformamos en vez de arriesgarnos, sin pensar que cada día que pasa, no volverá. Nada está escrito, nada es imposible, ni siquiera posible... todo depende de nuestra voluntad, de esas fuerzas que nos salen de adentro, decir de adentro es decir que puedo afrontar cada desafío. Tenemos el poder cuando estamos convencidos, cuando estamos decididos, cuando de verdad queremos algo. No hay obstáculo capaz de imponerse, si queremos podemos llegar más lejos, si queremos podemos llegar más alto, si queremos podemos hacer lo que sea, sólo hay que proponérselo...
La vida es algo hermoso, siempre y cuando la hagas a tu manera, sin dejar que nada ni nadie opine por ti, que se meta en tus asuntos queriendo arreglarlos. Nunca dejes que nadie te arruine la vida. La vida es una sola, vívela paso a paso y no dejes de hacer nada, probablemente te arrepientas y cuando te des cuenta será demasiado tarde. Tampoco dejes de vivir los sueños y las ilusiones, sin ellos , la vida no tiene sentido. Trata de ir siempre de frente, sin vueltas... 
No confíes en toda la gente que te rodea, a veces piensas que es la mejor persona del mundo, y en realidad es un verdadero enemigo. Anda siempre con la verdad, por más dolorosa que sea, de todas formas vale mucho más que una mentira. Si algún día te sientes solo, y tienes ganas de llorar, hazlo, muchas veces ayuda a que te desahogues.


SUEÑA COMO SI FUERAS ETERNO, Y VIVE COMO SI FUESE EL ÚLTIMO DÍA.





Simebuscasyoteencuentro

Bienvenidos a mi blog, si leéis mis intereses me conoceréis en seguida. Plasmaré mis experiencias y pensamientos en breves palabras y siempre tendréis que aguantar canciones con las que me siento identificada. El cine es una de mis pasiones así que iré comentando las últimas películas que vaya viendo. Otra de mis aficiones es la fotografía, encontrareis numerosas instantáneas en mis entradas. Gracias por vuestras visitas. 




                                                                Trujillo, el pueblo mas bello de España.